Mes de julio de 1944. Un huracán de muerte y destrucción devasta amplísimas zonas del Planeta Tierra. Se llama Segunda Guerra Mundial. El día 2 el glorioso Ejército Rojo, que en marzo había ya reconquistado Ucrania meridional y la Galitzia, en abril había llegado a la frontera checoeslovaca, había forzado en abril y mayo la evacuación alemana de Crimea y comenzado en junio la irresistible ofensiva que le llevaría hasta Berlín, el 2 de julio -repito- aniquila en Minsk a veinticinco (25) divisiones alemanas pertenecientes al Ejército del Centro y a partir de ahí -incesantemente- derrota, tritura y empuja a los ejércitos nazis hacia sus propias fronteras. En octubre el Ejército Rojo está ya sobre la Prusia Oriental.
Al otro lado del Atlántico ese mes de julio, que va a contemplar desde su inicio la acelerada intensificación de la victoriosa ofensiva con la que el Ejército Rojo va a lograr liberar de la pesadilla nazi a la inmensa mayoría del territorio y de la población de Europa, ha comenzado (la víspera del final de la batalla de Minsk, el 1 de julio de 1944, hace hoy cincuenta años) con una señal de muerte y de desastre. La señal inicial de otro increíble huracán de muerte y destrucción sobre el Planeta (una guerra mentida y celebrada por los europeos como la "pax americana" y padecida por el resto del Planeta repartida en cientos de conflictos parciales que, durante 2.337 de las 2.340 semanas transcurridas entre 1945 y 1990, van a causar la muerte de siete millones y cuarto de soldados y treinta y dos millones de civiles) y la señal inicial de lo que sin duda es el mayor desastre padecido por la Humanidad en los tres o cuatro millones de años que los antepasados del Homo erectus y él mismo han vivido: el feroz y deliberado hundimiento en el hambre y en la miseria de miles de millones de seres humanos.
La señal inicial de esos dos horrores, que son sólo las dos caras de una misma bestial moneda, se dio en un centro turístico de los Estados Unidos. En el Hotel Mount Washington sito en la localidad de Bretton Woods en las White Mountains del Estado de New Hampshire. Setecientos delegados presenciaron como los jefes de las delegaciones de 44 Gobiernos suscribían las tesis defendidas (impuestas) por los Estados Unidos en la que se llamaba Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas. (En aquellas fechas la expresión "Naciones Unidas" no designaba a la ONU, que tardaría aún un año menos cuatro días en nacer, sino al conjunto de los aliados de yanquis e ingleses en su doble lucha con alemanes y japoneses).
Esas tesis yanquis victoriosas, que en su propia victoria expresaban la nueva posición hegemónica de los Estados Unidos en la economía-mundo capitalista, incluían el diseño de las dos máquinas generadoras de explotación, hambre y miseria que allí y entonces se crearon y que recibieron los nombres de Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), luego denominado Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD), o Banco Mundial (BM).
Hay diferencias entre la Santísima Trinidad y la "LETALISIMA TRINIDAD" (FMI. BM y GATT). La primera, la Santísima, se dice que es eterna mientras que la LETALISIMA nació el 1 de julio de 1944. Y, si bien el tercer miembro de la Santísima dicen que fue fruto de la interacción de los dos primeros como el GATT lo fue de la de FMI y BM, lo cierto es que aquél surgió en el mismo instante que Padre e Hijo mientras que el GATT esperaría aún trece trimestres (hasta el 3 de octubre de 1947) para nacer.
Pocas cosas hay hoy tan necesarias, justas y salutíferas como aprovechar la maldita ocasión del maldito aniversario (el quincuagésimo) de la creación de esas bestiales y genocidas maquinarias que se llaman FMI y BM para denunciar, para quitar la máscara a los canallas que las crearon y que hoy las continúan gobernando y usando para sus criminales y genocidas fines. Ello reviste angustiosa urgencia para la aplastante mayoría de la humanidad que sube de grado para los pueblos que, como el Pueblo Trabajador Vasco, sufren la específica y bestial ofensiva que la acción y los planes de esa "Letalísisma Trinidad" suponen para lograr la desintegración nacional vasca.
Quitar la máscara a esos canallas nos exige usar el método que lúcidamente nos enseñó Karl Marx: "así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las pretensiones de los partidos y su naturaleza real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son".
Al abrir la Conferencia de Bretton Woods dijo un canalla que se llamaba Henry Morgenthau (Secretario del Tesoro de los Estados Unidos) que la finalidad de la reunión era la:
"creación de una economía mundial dinámica en la que los pueblos de todas las naciones serían capaces de desarrollar sus recursos en paz y beneficiarse cada vez más de los frutos del progreso material en una Tierra dotada de infinitas riquezas materiales".
Eso es lo que dijeron de sí mismos los Estados Unidos y sus instrumentos (el FMI y el BM). Para desenmascarles nosotros tenemos que confrontar esos dichos con sus hechos, con lo que han hecho. ¿Qué ha hecho esa "economía mundial dinámica"?. Entre otras muchas y horribles cosas, las siguientes:
Lo más grave de lo que han hecho en estos cincuenta años ha sido generar una cantidad tal de muertes innecesarias y evitables, de dolor, de enfermedad, de sufrimiento y de miseria a los seres humanos que PUEDE llegar a superar en cantidad al total de la padecida por nuestros antepasados desde que empezaron a bajar de los árboles y a marchar erguidos.
PORQUE EL CRECIMIENTO EXPONENCIAL DE LA POBLACION DEL PLANETA EXPERIMENTADO EN ESOS CINCUENTA AÑOS HA SIDO TAL QUE CABE QUE LA SUMA DE AÑOS/HOMBRE VIVIDOS EN ESTE MEDIO SIGLO SE EQUIPARE O SUPERE A LA SUMA DE AÑOS/HOMBRE VIVIDOS ANTES DE EL. Y nunca antes de ahora fueron tantos en número los miserables de la Tierra QUE HAN VIVIDO ESOS AÑOS EN EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO. Y que han sido "fabricados" por el capitalismo usando la "LETALISIMA TRINIDAD" FMI-BM-GATT como herramientas eficaces entre las más eficaces de las manejadas.
Lo que han hecho estos canallas ha sido provocar que suceda lo último que habría querido que sucediera Karl Marx: que con sus hechos confirmaran experimentalmente la validez de la tesis más terrible y dura enunciada por el autor de EL CAPITAL. La de la depauperación absoluta del proletariado como resultado de la acción del capitalismo.
Releamos esa tesis ahora:
"Con la disminución constante en el número de los magnates capitalistas... se acrecienta la masa de miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degradación, de la explotación" publicaba Marx en los últimos capítulos del Libro Primero de El Capital, en 1867, aclarando "la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista". "Esta ley, seÑalaba, produce una acumulación de miseria proporcionada a la acumulación de capital. La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto".
Hoy a escala mundial (la única escala válida para entender y aplicar la lúcida y genial visión marxiana del sistema capitalista) los datos de los propios organismos que son instrumentos de los capitalistas (ONU, la propia "letalísima trinidad" FMI/BM/GATT, etc) demuestran clamorosamente la asombrosa y tristísima validación empírica de esa tesis de Marx. Nunca antes de hoy hubo en el planeta tanta cantidad de miserables empobrecidos (cuatro mil millones de seres humanos) y nunca antes hubo tanta concentración de riqueza en tan pocas manos.
Concentración de riqueza en pocas manos y empobrecimiento de la inmensa mayoría que denuncia clamorosamente una organización de las Naciones Unidas (el PNUD) en su Human Development Report 1992, editado en Nueva York en 1992 por Oxford University Press: la quinta parte de la población mundial enriquecida, el 20% rico, acumulaba, acaparaba, despilfarraba el 82,7% de la renta mundial. El 80% empobrecido restante de la población tenía que subsistir con el 17,3% restante. Y dentro de ese 80% hay que distinguir dos bloques: un 20% de la población mundial que "trinca" el 11.7% de la renta y el otro 60% que tiene que ir muriendo (no se puede decir con seriedad que "ir viviendo") con sólo el 5,6%. Más de tres mil millones de personas malmuriendo en la miseria con sólo la vigésima parte de lo que la Tierra produce para todos mientras que mil millones de privilegiados acaparan y derrochan más de dieciocho vigésimas partes. Por supuesto la concentración de la riqueza es todavía muchísimo mayor de lo que esos datos globales revelan. Menos de un millón de familias norteamericanas acaparan casi el 40% de la riqueza acumulada por los riquísimos Estados Unidos. Tan sólo 37.000 empresas transnacionales poseen hoy la tercera parte de los bienes productivos mundiales y, como una prueba más de la sucesiva concentración en la concentración de la riqueza, el uno por ciento de esas transnacionales (370) acapara la mitad de los bienes productivos en manos de transnacionales.
Esos son los hechos, los logros, los éxitos de estos canallas: la acumulación de riqueza prevista por Marx en uno de los polos, acompaÑada inexorable y dialécticamente por lo que también fue complementariamente previsto por Marx. Por "la acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto".
Porque el capitalismo mundial, hegemonizado por los Estados Unidos ya antes del final de la Segunda Guerra Mundial (como lo prueba precisamente esa Conferencia de Bretton Woods en 1944), ha usado a la "letalísima trinidad" FMI/BM/GATT para fabricar más de cuatro mil quinientos millones de personas que escupen sangre para que mil millones vivan mejor y unos pocos millones vivan fastuosamente. Repitamos aquí unas pocas de las cifras oficiales publicadas por los organismos de la ONU, por el mismísimo Banco Mundial, por el mismísimo Fondo Monetario Internacional que son otras tantas sentencias inapelables que demuestran que el triunfo del capitalismo (su expansión mundial) es, como Marx anunciara, el triunfo de la depauperación y de la miseria más espantosas y nunca conocidas antes en esa magnitud en la Historia:
Más de 4.000 millones de personas viviendo en condiciones de sufrimiento extremo o alto, 2.300 millones sin acceso a servicios sanitarios y viviendo en malas condiciones higiénicas, más de 2.000 millones con carencias alimentarias, más de 1.500 millones sin servicios médicos, más de 1.300 millones de enfermos, más de 1.300 millones sin acceso a agua potable, casi un millar de millones de analfabetos, 100 millones de niÑos, de criaturas, explotados en trabajos forzados.....
Eso es lo que han hecho esos canallas. Y, además, recuérdese que para hacerlo han tenido que emporcar y semidestruir el planeta y poner en riesgo su equilibrio ecológico.
¡Hay que quitarles la máscara!. En primer lugar enfrentando, como acabo de hacer aquí, lo que dijeron que iban a hacer y lo que han hecho. Pero además profundizando y ampliando la información sobre sus auténticas funciones y sobre la infame gama de sus acciones, sobre el letal papel que desempeÑan en el empobrecimiento de los pueblos y en la destrucción de las identidades y la cultura de los mismos, en la desintegración de las naciones. Hay que acumular detalles concretos que comunicar a las gentes sobre las concretas bestiales consecuencias de sus acciones. Explicar a la gente que el éxito del bestial gobierno de Menem en la aplicación de las recetas del FMI ha provocado el aumento de los suicidios de los ancianos argentinos que a mediados de 1993 habían visto reducida su jubilación a menos de 150 dólares por mes y sumido a más del 40% de los argentinos en la pobreza. O que la austeridad recomendada por el FMI sumió a más del 50% de los venezolanos en la pobreza y provocó la desesperación de las masas que se lanzaron a las calles literalmente empujadas por el hambre.
Y hay que intentar afinar, además, en el análisis y en la disección de las funciones y las acciones de esa "letalísima trinidad", destruyendo con el bisturí de la crítica las capas de sucesivos disfraces, maquillajes y máscaras con los que ocultan su ferocidad y su salvajismo, su brutal violencia contra los individuos y los pueblos. En las páginas siguientes voy a intentar una muestra de esos análisis necesarios, ciÑéndome al repaso de tres rasgos que reputo definitorios de esa "letalísima trinidad".
Se trata de darse cuenta de hasta qué punto FMI,BM y GATT son:
Vamos a ello.